Una vez definidos cuáles son los objetivos y decididas las distintas estrategias que se van a llevar a cabo para alcanzarlos, hay que plasmar los aspectos económicos y financieros del proyecto. Se trata de cuantificar toda la información contenida en el Plan de negocio.
El Plan Económico-Financiero debe contener:
· Inversión inicial prevista. Es decir, qué inversiones hay que realizar para poner en marcha el proyecto. Esta inversión inicial necesaria quedará reflejada en el Plan de Inversiones.
· Necesidades de financiación. Una vez definidas las inversiones necesarias para poner en marcha el proyecto, hay que establecer cómo se van a pagar, es decir, su financiación. Hay que ver la procedencia de los recursos financieros con los que se cuenta, qué parte son aportación personal del/la emprendedor/a, recursos propios, y qué parte son recursos que hay que solicitar a terceros, recursos ajenos, por ejemplo, préstamos bancarios, subvenciones, etc. Toda la información relativa a la financiación del proyecto quedará recogida en el Plan de Financiación.
Una vez elaborado el Plan de Inversiones y el Plan de Financiación, se extrae toda la información y se elabora un Balance de Situación inicial donde queden plasmados tanto las inversiones como la financiación, propia y ajena, antes del inicio de la actividad.
· Previsión de gastos e ingresos. Es importante realizar una previsión de los ingresos que el proyecto va a generar en el primer año de actividad, así como de los gastos necesarios para desarrollarla. Una vez cuantificadas ambas partidas, se podrá conocer cuál va a ser el resultado previsional y plasmar toda esta información en una Cuenta de Pérdidas y Ganancias.
· Determinar plazos de cobro y pago. Otro de los aspectos importantes a tener en cuenta en el plan económico-financiero, es el de la tesorería, para ello es necesario definir qué plazo de cobro se le dará a los clientes, y cuál es el plazo de pago que se dará a los proveedores. De esta forma se podrá planificar la tesorería, previendo cuándo se le va a cobrar a los clientes y cuándo hay que pagarle al proveedor, para que no se produzcan desfases en la misma, y por tanto, problemas puntuales de liquidez, en los que haya que pagar a los proveedores y aún no se haya cobrado a los clientes. Esta planificación de cobros y pagos es lo que se conoce como Plan de Tesorería y es recomendable realizarla de forma mensual o trimestral para el primer ejercicio, ya que de esta forma se ejercerá un mayor control sobre la misma.
· Previsiones anuales. Tras las previsiones realizadas para el primer ejercicio, es interesante también conocer cuál sería la evolución del proyecto a medio/largo plazo, por ello, de una forma razonable, hay que realizar una proyección a tres o cinco años de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, Plan de Tesorería y Balance.
· Rentabilidad del proyecto. Una vez que se llega a este punto, donde la idea inicial del negocio ha sido cuantificada, se está en disposición de analizar los datos que se han previsto, y conocer si con esos datos el proyecto es o no viable. Para ello se utilizan diversas herramientas, entre otras, son útiles el cálculo del Punto de Equilibrio y los ratios de rentabilidad, que se verán más adelante. De no ser así, se deberá revisar el Plan de Negocio y redefinir aquello que no hace rentable el proyecto.